Reporte Misionero Belice: Cuando pases por el fuego

EL CABALLO DEL MILAGRO

Hace casi un mes, mientras comíamos el almuerzo en casa de Jeff y Fawna, observé por la ventana a uno de nuestros vecinos, el Señor Bill Jones, caminaba muy lento mientras sostenía la cuerda del caballo “JAY”. Pero… ¿Por qué caminaba tan lento?, cuando estaban por salir del portón, pude observar que JAY tenía una cortada en su abdomen de casi un metro, su piel colgaba y solo se veía la herida abierta de extremo a extremo.

Accidente en la noche

Fawna y Jeff vieron mi cara de asombro y se asomaron también por la ventana. Pronto todos estábamos afuera, y los niños, al darse cuenta de que su amigo estaba herido, soltaron a llorar inconsolables. Bill nos contó que al parecer el caballo había sido atropellado la noche anterior, y era casi seguro que moriría. La herida era tan grande, y el accidente había sido tantas horas atrás que sería casi imposible salvarlo, aún el veterinario no estaba dispuesto a venir. JAY era el mejor caballo de la familia, y el más manso también. El señor Bill, ya había perdido otros caballos a fin de año, y se veía muy triste por la idea de perder también a JAY.

Usemos carbón mamí

Sierra, de 6 años, entre su llanto salió corriendo hacia la casa y trajó un recipiente grande de Carbón activado: ¡MAMI! ¡MAMI! ¿Podemos usar esto en JAY para que se salve? La herida era tan grande que se necesitaría mucho más que eso para salvar a JAY, pero ¿funcionaría en una herida tan extrema?.

Nadie daba mucho por el intento, pero en la desesperación, trataríamos cualquier cosa para ayudar. Jeff y Bill Jones empezaron a moler carbón para hacer el primer cataplasma, se necesitaría más de un galón para tapar la herida, pero después de limpiarla y aplicarla, la fiebre desapareció y JAY comenzó a comer un poco.

Funcionó

Fue un trabajo muy arduo, cambiar los vendajes gigantes dos o tres veces al día, pero JAY empezó a mejorar, y la herida empezó a cerrar desde adentro, formando nueva piel. Tres semanas después JAY quería jugar y correr, pero la herida aún no había cerrado a la mitad.

Los nuevos “doctores”

Todos los que vieron a JAY antes del tratamiento estaban seguros que morirían. Hoy… todos hablan del remedio milagroso que salvó al caballo de Bill Jones y nuestras oportunidades para ayudar a personas con remedios naturales han aumentado mucho. Hace unos días fuimos a una aldea para una campaña evangelistica y una de las señoras le dijo a otra: “Mira, ellos son los doctores que salvaron al caballo de Bill Jones, diles que te den un remedio para tu problema”. Oremos para que Dios bendiga los esfuerzos del mensaje pro-salud, y que muchos puedan recuperar no sólo su salud física, sino también su salud espiritual. Queremos ver la mano del Señor obrando mucho más.

 

QUE LLUEVAN CEBOLLAS

 

Y los meses siguen pasando, y las cebollas siguen necesitando nuestras oraciones. Pero más y más seguimos aprendiendo de ellas. Quién iba a pensar que se podían sacar tantas lecciones de un montón de olorosas cebollas.

Inútiles

Nuestras tristes y dependientes cebollas no pueden hacer nada por ellas mismas. Tan inútiles son para proveerse de alimento, protección y crecimiento que me recuerdan a mi misma en mi caminar espiritual. Un día sin lluvia y mi crecimiento se detiene. Ahhhh…. Si tan sólo estuviéramos en tiempo de lluvia, nuestras cebollas crecerían mejor y más rápido… Pero… ¿Qué con las plagas, los hongos y los insectos? Si tan sólo hubiera un veneno eficaz para contrarestar todos esos males. Pero…¿Qué si no tenemos los nutrientes suficientes en la tierra?… si tan sólo tuviéramos la tierra perfecta.

Si tan sólo todo fuera perfecto, yo lo sería también

Si tan sólo… una triste frase para una triste actitud… Pero la realidad es que hay que seguir buscando, seguir cuidando, seguir regando. No esperar a que “TAN SOLO” suceda, sino orar para que SUCEDA, al único que puede hacer lo imposible siempre posible. Que alegría, poder depender de alguien que es TODO PODEROSO, TODO SABIO, SIEMPRE PRESENTE.

Lluvia en tiempo seco

Es tiempo seco en estas fechas, y muchos nos han dicho: No lloverá, pero no es tiempo seco en nuestra fe, y la lluvia sigue llegando, sólo cuando la necesitamos, y en la cantidad que necesitamos. Y ahora he aprendido, que el “TAN SOLO”, es tan sólo cosa de actitudes y de aprendizaje. Que siga lloviendo en nuestras cebollas, y que nunca deje de llover la gracia de Dios en nuestro corazón. No esperes el momento perfecto… cualquier circunstancia es perfecta para dejar tu vida en las manos de Dios y depender de Él.

INCENDIO EN EL COMEDOR

 

¡TODOS AFUERA! ¡TODOS AFUERA! con la adrenalina hasta el tope, estoy dispuesta a correr hacia adentro para rescatar mi computadora. Apenas he dado un salto en la dirección del fuego cuando alguien vuelve a gritar mientras me jala del brazo: ¡TODOS AFUERA!, en ese momento reacciono; no es un fuego cualquiera… no vale la pena intentarlo. Debo pensar más claro. En Segundos, el fuego había crecido hasta el techo, pero es sólo la lámpara de gas, y aún no llega más lejos.

En sólo segundos

Aún hay gente en el comedor, todos gritan para que salgan, SEÑOR ¿Qué debo hacer?. Decido correr hacia la casa de otro misionero que está… tal vez ya durmiendo, pues son las 9 de la noche. Unos minutos atrás todos estábamos jugando en la misma mesa de la lámpara de gas, las risas podían oírse desde lejos, estábamos felices de poder juntarnos a charlar después de tanto tiempo sin hacerlo. Pero de pronto, la lámpara de gas se desajustó y en fracción de segundo se incendió con gran estruendo. Una de las chicas que estaba más cerca al fuego, cayó al suelo con todo y silla, el otro apenas escapó de las llamas, y ahí fue donde todos salimos corriendo, todos excepto dos.

Que no explote el tanque

Mientras corro a casa de Perry, puedo aún oir el gas que se escapa y alimenta el fuego…¿Qué pasará si explota el tanque?. Aún hay tres tanques más en el comedor, si se explota uno, explotarán todos y adiós comedor. Sigo corriendo, nadie sale de la casa, al fin alguien responde. Para entonces, puedo ver el resplandor de fuego en todas las ventas y me imagino lo peor. Casi caigo de rodillas, pidiendo al cielo que proteja lo que con tanto esmero hemos logrado construir. ¿Acaso así terminará todo?.

Afuera con el fuego

Ahora todos estamos afuera… Intentan entrar por la puerta de atrás, Rocían agua, nada parece cambiar, puedo ver que el fuego no se ha extendido, pero aún no lo puedo creer. La mesa de madera está intacta, y los muchachos tienen una idea, se arriesgan a entrar y sacar la mesa con todo y el tanque en llamas, para llegar a ella deben mojar todo y sacar las otras mesas donde están las computadoras que se cargaron durante el día. Con ayuda de todos, sacan las cosas, y tiran lo que estorba al suelo para hacer espacio.

La he perdido

Mi corazón da un respiro al ver el fuego salir por la puerta sobre esa mesa. Cuando por fin logran extinguir el fuego fuera del comedor… podemos entrar a ver el desastre… ¿Pero dónde está el desastre?… El comedor está hirviendo, aún se siente como un horno, hay vasos derretidos, y algunas otras cosas sin valor, el chip de celular de Tony estaba encorvado, la “Tablet” de Laura tenía derretida una orilla. Y ahí junto con los demás aparatos pude ver por primera vez mi computadora… que era la más cercana al fuego, la cubierta estaba retorcida por el fuego… nadie necesitaba decirme su opinión sobre ella: LA HABIA PERDIDO.

Ni para que llorar

Mi mente vagó por unos segundos, aún no recuerdo que pensé, pero toda la papelería del proyecto, tesorería, educación, migración, estaba ahí adentro, me sentí arrepentida de no haber resguardado todos esos documentos, pero era demasiado tarde para lamentarse. A veces las lecciones son aprendidas de las formas más duras. Al abrir la computadora nos dimos cuenta que estaba muy muy caliente, aunque no estaba derretida por adentro era muy seguro que el calor hubiera dañado aún el disco duro. No me sentía desanimada, ni triste, sólo un poco decepcionada. A pesar de eso estaba agradecida. Dios había cuidado nuestras vidas, y nuestro comedor. Pudo haber sido mucho peor. Después de unas horas de pensar, de orar y de hablar sobre el asunto todos nos fuimos a dormir.

Resucitada

A la mañana siguiente, vi a Tony armando mi computadora, la misma que acababa de desarmar la noche anterior. – ¿Qué haces? –le pregunté, -bueno- me dijo, la Tablet de Laura funcionó así que queríamos ver si la tuya también funcionaba, cuando terminó de armarla y presionó el botón de encendido, todos nos quedamos con la boca abierta. ¡Estaba funcionando!, podía ver la pantalla, todo parecía normal. Me sentía muuuy agradecida con Dios. La apariencia no era nada agradable, pero aún servía y eso es lo que importa.

Providencia

Esa mañana antes de saber que la computadora funcionaba, dos personas me habían ofrecido sus propias computadoras, y una más me ofreció la suya horas después sin saber que la mía ya estaba funcionando. Es hermoso saber que Dios puede proveer una y mil veces para nuestras necesidades. Sus recursos nunca se agotan y nunca dejará que nos falte algo que puede ser usado para el adelanto de su obra y para traernos felicidad.

Hoy mientras escribo este reporte, sabiendo que es demasiado largo… no puedo más que agradecer a todas aquellas personas que también se han sacrificado de algo personal para donarlo para esta misión. GRACIAS por se parte de este proyecto. GRACIAS por sus recursos que aunque son eliminados de sus comodidades vienen a ser una bendición para otros. Dios provee siempre y proveerá también para ti.

“Cuando pases por las aguas yo estaré contigo, y si por los ríos no te anegarán.

Cuando pases por el fuego no te quemarás, ni la llama arderá en ti” Isaías 43:2

 

CITAS FAVORITAS

“Sólo tengo una vela en la vida para usar, y prefiero gastarla en un lugar lleno de tinieblas, que una tierra inundada de luz” John K. Falconer

“Para conocer la voluntad de Dios, sólo necesitas una Biblia abierta y un mapa abierto” William Carey (pionero misionero en India)

 “La simpatía no es substituto de la acción” David Livingstone (misionero en Africa)

 “Cristo no quiere mordisqueadores de lo posible, sino capturadores de lo imposible” C.T. Studd