Reporte misionero Belice: Lo que Dios puede hacer

Agua de  la roca

Hace unos meses se abrió un pozo en el terreno, por ser un pozo industrial el precio fue elevado, lamentablemente  el agua es escasa en  ese pozo y considerando el avance de nuestro proyecto sabíamos que ese pozo no sería suficiente, ni siquiera para comenzar. Así que se buscó otra ubicación para abrir un nuevo pozo. No  podíamos darnos el lujo de fallar de nuevo, ya que los recursos económicos son restringidos y debemos cuidarlos al máximo.
Uno de los misioneros, ayudó a recorrer el terreno para buscar el lugar adecuado, en oración se decidió por un área cerca al comedor. Se hizo el trato con  los menonitas para que viniera a abrirlo y hasta apenas la semana pasada, se empezó con la perforación. Todo ese día estuvimos orando… pero las cosas se pusieron difíciles, una parte de la maquina se rompió un par de veces, había una roca en el camino, una roca grande. El día terminó y no habían avanzado mucho, el día siguiente lo mismo. Parecía que la roca nunca acabaría.
Todos estuvimos silenciosos ese día en el trabajo. ¿Qué si no obteníamos agua? ¿Qué si la roca no se podía atravesar? Era el tercer día… pero seguíamos orando. “Oh Señor… tu hiciste brotar agua de la roca antes, puedes hacerlo una vez más”, a mi mente venían muchas historias: Cristo el agua de vida, la fuente que nunca se agota; eso necesitábamos, una fuente de agua viva, que no se agote. Desde donde estábamos trabajando podíamos escuchar el golpeteo constante de la maquina, y ninguna señal de agua…
Pero de un momento a otro, la maquina se detuvo… ¿Se habría roto otra vez?. Me asomé por la ventana y pude observar que había agua saliendo del tubo mientras lo limpiaban. “Hay agua”, “hay agua”, les decía a todos los que encontraba mientras caminaba hacía el pozo.  Al ver que me acercaba, el hombre que trabaja en el pozo, sabía exactamente mi pregunta: ¿encontraron agua?, ¿es suficiente?, él sonrió y dijo… “es apenas un poco, y todavía no llegamos a la profundidad correcta”, – ¿Qué significa eso?- pregunté, – significa que encontramos agua, y que habrá mucha más-.
¡Gracias Señor!… corrí con las buenas noticias, porque todos los demás observaban de lejos. Y en efecto unas horas después habían terminado con el pozo. Y tenía agua,  tanta agua… que podemos sacar agua todo el año sin que se seque. Aún los menonitas, preguntaron: ¿Quién seleccionó este lugar? queremos que esa persona trabaje para nosotros. Pero yo sé que Dios dirigió todo, un Dios que está dispuesto a sacar agua de la roca para ti también. Agua que nunca se agote, agua que satisfaga tu sed en todos los sentidos, con la cuál no volverás a tener sed nunca más. CRISTO: EL AGUA DE VIDA.

“Dad gracias al Señor por que es bueno” Salmos 118:29
“Él convirtió la peña en laguna, y la roca en manantial” Salmos 114:8

¿Es trampa pescar en el acuario?

Todo cristiano es un misionero. No importa el lugar, la situación o el puesto. Si Cristo está en tu corazón, si Él ha transformado tu vida, no hay ninguna otra definición para tu vida que MISIONERO. Pero… ¿Quién es nuestra misión?
Jesús dijo que había venido a salvar y a buscar lo que se había perdido, ¿Y nosotros? ¿A quién vamos a buscar? La matutina en Inglés del Pastor Dwight Nelson del día 5 de Septiembre traía un concepto que me llamó la atención, el título era: Pescando en el acuario… y el punto principal era que nos hemos acostumbrado a ir a pescar en el lugar más fácil, y nos hemos olvidado de la verdadera pesca en el mar. Hablaba de cuántas veces olvidamos a los peces en el mar, porque se tiene que arriesgar mucho más allá afuera, incluyendo las desventajas de soportar las inclemencias del tiempo, las largas esperas, los malos olores  etc. Así que como cristianos muchas veces nos sentimos más cómodos pescando en el acuario, donde no hay riesgos.

Fue inspirador leer ese devocional, porque justo unas semanas atrás, mientras Laura y Perry caminaban a la orilla del río, casi terminando el sábado, un hombre que estaba pescando se detuvo a hablar con ellos, después de muchos detalles e introducciones se hicieron los tratos para que él fuera a trabajar con nosotros al terreno en la construcción. Sería sólo una semana, pero él estaba dispuesto.

Durante la semana de trabajo, él mismo nos comentó de su debilidad con el alcohol, y de cuánto quería cambiar. También nos pidió ayuda, y para nuestro asombro nos preguntó si lo invitaríamos a la iglesia con nosotros.  Y el siguiente sábado, no sólo él, sino también su mamá nos acompañaron a la iglesia. Fue un lindo sábado y ellos quedaron muy emocionados. Pero el sábado siguiente Sergio, el hombre de nuestra historia, nos dijo que tendría que trabajar y no podría ir con nosotros.

Unos días después durante la semana, Sergio llegó a la casa… esta vez borracho.-  Laura y Perry lo llevaron al terreno esa tarde y comió con nosotros. Hablaba mucho… nos contó que su mamá quería regresar a la iglesia y él también… habían estado leyendo la Biblia, la lección de escuela sabática y el libro del conflicto de los siglos que les habíamos regalado, cosa que parecía verdad porque hizo comentarios respecto a los dos libros. También habían estado intentando cocinar sin carne lo que nos llamó la atención, porque nunca hemos mencionado nada sobre comer o no carne, sino que mientras él trabajó en el proyecto, comía con nosotros, y debió haber visto que no cocinábamos con carne.

Pero… ¿Por qué volviste a tomar? – le pregunto uno de los misioneros- “Es que estaba muy triste” respondió él. En la manera más amable y cristiana lo reprendimos y lo aconsejamos, pero dejamos muy en claro que él único que podría ayudarle sería Dios, y que aún el mismo no podía salir de su situación solo. -Me hace bien estar con ustedes, Iré a la iglesia este próximo sábado, no iré a trabajar.  Y me gustaría que estudiaran la Biblia con nosotros queremos aprender más-.

Todo esto es muy extraño para mi… me da temor, interactuar con personas ebrias y nunca lo haría sola. Pero todos nos sentimos extraños de alguna forma, no estamos muy entusiasmados con el hecho de seguir. Sin embargo, el mensaje fue claro esa mañana, trabajar con Sergio es como pescar en el mar y no en el acuario. Costará mucha oración, sacrificios, riesgos, y soportar los malos “olores”… pero ¿No es eso a lo que Cristo se refería cuando dijo que seríamos pescadores de hombres?

Él se encargará de separar los peces buenos de los malos, y él se encargará de traer a  nuestra red toda clase de peces. Nuestro trabajo no es cuestionar si alguien tiene o no esperanza de ser salvo, o si será fácil o difícil, nuestro trabajo es PESCAR, y aún para eso Dios promete su ayuda.

“Y los escribas y los fariseos al verlo comer con los publicanos y pecadores dijeron a sus discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con publicanos y pecadores?
Al oírlos Jesús les dijo: “Los sanos no necesitan médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos sino a pecadores”
Marcos 2:16 y 17

Limosneros por decisión propia

La frutería no queda muy lejos de la casa, y hoy estaba tan agradecida por ello, el sol estaba tan caliente, el aire seco y con mal olor,  me recordaba por qué las ciudades no me gustan mucho. Pero aún entre los carros, las bicicletas y el bullicio mis pensamientos eran más ruidosos y constantes. Había problemas y algunas cosas no estaban yendo como yo esperaba. Sin embargo casi al llegar a mi destino, crucé por un espacio reducido entre un auto y un basurero, no estaba prestando mucha atención a lo que pasaba a mi alrededor, pero por lo reducido del espacio me acerqué demasiado al basurero y me asusté al encontrarme casi pisando la cola de un perro que desesperadamente abría una bolsa de basura y comía las verduras que encontraba en ellas.

Sin demorar, compré lo que necesitaba y  al regresar, tuve que pasar por el mismo espacio angosto, ahora con más cuidado de pisar al pobre perro, pero mi corazón se entristeció al ver otro cuadro diferente. Ahí en el mismo lugar que el perro estuviera unos minutos atrás estaba una señora, hurgando en las mismas bolsas que el perro, recogiendo desechos y juntado cosas, su ropa sucia y hecha jirones daba la impresión de no haber sido cambiado por muchos días. Su cabello desprolijo y sucio, su piel quemada por el sol, su mirada fija en los desperdicios, perdida del mundo alrededor de ella. Podía verse que tenía problemas mentales, pues hablaba con ella misma en voz alta y decía incoherencias.

De pronto mis pensamientos cambiaron, pensaba en esta Señora, quien seguramente, era hija, hermana, tal vez madre, y ahora estaba en esa condición, ¿Tendría un hogar? ¿Habría sido su vida siempre así? ¿Cómo habría llegado a esa condición mental? ¿Cómo se sentiría su familia?

Oh Señor… pensaba yo, esa es una de tus hijas, ¿Cómo se sentirá tu corazón al verla? ¿Cómo te sientes al vernos tan lejos de ti? ¿Cuántas veces has prometido darnos un lugar en tu casa, y nosotros preferimos ser vagabundos? ¿Cuántas veces quisiste satisfacernos, y nosotros nos fuimos a mendigar al mundo? ¿Cuántas veces nos invitas a venir a ti y ser limpios, pero nosotros seguimos en la suciedad de nuestros  pecados? ¿Cuántas veces hay comida en tu mesa, y nosotros peleamos por comida con los perros?.

No sólo esa mujer existe sola, triste, perdida y con hambre… millones de esos seres humanos vagan por este mundo, sin rumbo, sin conciencia de su situación. A veces visten ropa de marca, a veces harapos sucios, a veces andan en carros del año, a veces descalzos, algunos viven a miles de kilómetros de nosotros, y otros los reconocemos al vernos en el espejo.
¿Cuánto más esperaremos? Para ir a esas personas, antes que sea demasiado tarde y contarles que hay algo mejor, que hay un hogar para ellos, que hay una mesa preparada en su honor, que hay un Dios que los quiere adoptar, cambiar su nombre, su reputación, su esencia.  ¿Cuánto más esperaremos? Para correr a los brazos del Padre y decirle lo mucho que lo necesitamos, el hambre de felicidad que tenemos, la falta de hogar, de amistad y propósito.  El mundo necesita a Cristo, Tú necesitas a Cristo, y yo necesito de Cristo.

Todos los sedientos, vengan  a las aguas y los que no tienen dinero vengan compren y coman ¡Vengan, compren sin dinero, todo es gratis, vino y leche!

¿Por qué gastas tu dinero en comida que no llena, y  tus esfuerzos en lo que no satisface?
Oye mis palabras y llénate de bien, y te deleitaras con algo que realmente satisface.
Isaías 55:1 y2 (parafraseado)

MIS CITAS FAVORITAS DEL MES

“¡Si Dios te ha llamado como misionero, no te bajes para ser rey!” Jordon Grooms

El hecho de que somos llamados a soportar pruebas demuestra que el Señor ve en nosotros algo muy precioso… Cristo no arroja a su horno piedras sin valor.  Elena White

“¿Por qué estamos aquí?… ¿Para pasarla bien con los demás cristianos o ganar a los perdidos? Malla Moe

“Hablamos acerca de la segunda venida de Cristo.  Pero la mitad del mundo no han escuchado acerca de su primera venida.” Oswald J. Smith

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